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sábado, 4 de agosto de 2012

Satanás se opone continuamente a Dios: Satanás continúa intentando engañar al mundo


 
GUERRA
ESPIRITUAL
Ruth Giesner
Desde 1974 Ruth Giesner ha sido tutora en el All Nations Christian College, donde está involucrada principalmente en el área de ministerios cristianos e imparte algunas clases. Su interés en la guerra espiritual se desarrolló durante los 10 años que pasó trabajando en la escuela y en la iglesia con AEF en Zambia, donde estar expuesto a las fuerzas que se oponían a los cristianos llegó a ser una realidad frecuente.
Antes de eso, Ruth había enseñado en Inglaterra. Es miembro del comité del Middle East Christian Outreach, algo que le ha interesado durante toda su vida. Vivió en Egipto con sus padres misioneros hasta los 14 años y recientemente ha visitado cinco países de Oriente Medio.
Dos grupos de obreros cristianos en África estuvieron en desacuerdo sobre un plan de acción. Fueron muy críticos unos con otros y se dijeron palabras muy duras. Uno de los grupos se lo contó a un líder que estaba de visita, y mientras oraba supo con toda seguridad que se trataba de un ataque espiritual. Así que llamó al grupo para que orara a Dios pidiendo que derrotara a Satanás y pusiera de manifiesto sus mentiras y ceguera. Antes de transcurridos tres días llegó una disculpa del otro grupo. “Ahora vemos las cosas con claridad y no sabemos por qué fuimos tan negativos”, dijeron.
A través de toda la Biblia podemos leer acerca de la guerra espiritual. Satanás se opone continuamente a Dios e intenta frenar sus planes de dar vida eterna a todas las personas. Esta batalla alcanza su clímax en los evangelios, cuando Satanás intenta repetidas veces destruir a Cristo. Parece conseguir una gran victoria cuando Cristo es crucificado, pero la muerte física voluntaria del eterno Hijo de Dios no es una derrota. De hecho es la mayor de las victorias, ya que al ser derramada su sangre sin pecado, se produce la expiación por nuestros pecados. La ley de Dios es satisfecha y el perdón de los pecados es ofrecido gratuitamente a toda la humanidad (Levítico 17:11; Efesios 1:7). De este modo se desbarata la secuencia del pecado y la muerte y se rompe el poder de Satanás sobre nosotros. Satanás continúa intentando engañar al mundo y cuenta con sus ayudantes, pero son esfuerzos están condenados.
El hecho es que Cristo ha vencido a Satanás: “También despojó a los principados y autoridades, y los exhibió como espectáculo público, habiendo triunfado sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15).
Así que la guerra espiritual no tiene nada de novedoso o de inusual. El cristiano forma parte de una gran campaña; la batalla crucial ya ha sido ganada, la victoria está segura y hay instrucciones y recursos adecuados para nuestra protección y avance. Pero debido a las tácticas de Satanás, los cristianos están constantemente en guerra contra él y contra sus aliados. “Nuestra lucha es… contra principados, contra autoridades, contra los gobernantes de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales. Por esta causa, tomad toda la armadura de Dios… permaneced, pues, firmes… orando en todo tiempo en el Espíritu” (Efesios 6:10–18).
Nadie va a una guerra importante por su cuenta. Siempre forma parte de una gran campaña, aunque algunas veces pueda sentirse solo o se enfrente a un solo oponente. En la guerra, cada persona tiene un papel fundamental que desempeñar, para el cual se le dan órdenes y equipamiento. También necesita saber quién es el enemigo y de qué va la batalla. Eso es tan cierto de nosotros cuando nos embarcamos en cualquier forma de servicio cristiano como lo pueda ser para un militar.
RECONOZCA LOS SIGNOS DEL ATAQUE
En la guerra física que libran nuestros cuerpos contra los gérmenes, estamos siendo constantemente atacados por los gérmenes que nos rodean, y sin embargo a menudo no somos conscientes de su presencia. Pero si se debilitan nuestras defensas, mostramos signos de enfermedad.
De manera similar, en la guerra espiritual tenemos la protección normal que Dios nos ha dado (y que bosquejaré más adelante), pero si esta protección se debilita por cualquier razón, o si nos encontramos en un lugar de fuerte ataque espiritual, seremos más conscientes de la guerra y necesitaremos saber cómo resistir y combatir estas formas de ataque. También necesitamos la ayuda, el cuidado y la oración los unos de los otros.
     Existen dos tipos de “síntomas” del ataque espiritual:
1. Personal y en nuestro interior
En nuestra vida cristiana podemos encontrarnos con que comenzamos a dudar de la presencia de Dios o del poder del mensaje cristiano. Tal vez descuidemos escuchar a Dios, orar y tener comunión con los demás. Es posible que bajemos el nivel de exigencia de nuestra vida cristiana, o que caigamos en un negativismo que conduce al desánimo y a la desilusión. Por último, puede que olvidemos que el Espíritu Santo es nuestro compañero y ayuda constantes.
2. Corporativo y del exterior
Tal vez durante nuestro servicio cristiano descubramos una resistencia hacia el mensaje que nos causa desánimo. El rechazo por parte de la gente local puede producir consternación, y su falta de comprensión hacia nuestras motivaciones puede provocar ira. También podría haber malentendidos entre el equipo que echaran abajo la comunión.
La oposición por parte de otras creencias puede hacernos sentir temerosos. Podemos llegar a ser conscientes de la opresión espiritual y preguntarnos si merece la pena continuar. También puede suceder que seamos objeto de ataques espirituales directos, que pueden llegar a incluir el uso de poderes ocultos en nuestra contra.
Todos estos signos pueden ser “los dardos de fuego del maligno” (Efesios 6:16) y es preciso que recordemos cómo Jesús reconoció a Satanás durante las tentaciones del desierto y cómo les hizo frente.
RECONOZCA AL ENEMIGO
Antes de estudiar cualquier cosa que tenga que ver con Satanás, siempre deberíamos centrarnos en nuestro Señor Jesucristo, quien vino “para deshacer las obras del diablo” (1ª Juan 3:8). Sobre cada actividad de Satanás podemos escribir: “Jesús tiene poder y autoridad para destruir esta obra”. Alabe a Jesús, adórele y pídale específicamente que destruya la obra de Satanás cada vez que se encuentre con ella. Un buen ejemplo de esto se encuentra en Hechos 4:23–31.
Satanás recibe muchos nombres en la Escritura, y estos nombres reflejan sus actividades. Él es “el dios de esta edad/mundo”. Evita que la gente venga a la fe en Jesús “cegando el entendimiento de los incrédulos” (2ª Corintios 4:4). Literalmente no pueden recibir lo que les decimos. También es el príncipe de la potestad del aire, y como tal es “el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:2). De una manera activa impide que se vuelvan a Cristo.
El nombre “Satanás” significa adversario, acusador. Él acusa a los cristianos ante Dios, como hizo con Job (Job 1:9). ¡Estaba equivocado! Acusa a los cristianos ante sí mismos, haciéndoles sentirse indignos y rechazados en lugar de justos (Apocalipsis 12:10). Acusa a los cristianos ante otros cristianos, especialmente en la iglesia. Sus mentiras y engaños pueden dividirnos y hacer que exageremos los fallos y las diferencias. Satanás acusa a los cristianos ante el mundo distorsionando su enseñanza, haciendo que se hagan caricaturas de ellos, llamando la atención de la gente hacia nuestros fallos, etc. (Mateo 5:11).
Satanás puede causar también alguna enfermedad y dolor físicos, como hizo con Job (Job 2:7) y la mujer encorvada (Lucas 13:16). Por ejemplo, un obrero cristiano fue maldecido por hombres malos y antagonistas y antes de no mucho tiempo se supo que tenía cáncer. Este cáncer en particular desapareció por completo mediante la oración específica que se realizó para romper la maldición y liberar a toda la familia de sus efectos.
Satanás también destruye la vida. La violencia, los homicidios y los suicidios son, frecuentemente, el resultado de su engaño, que hace que la gente se sienta atraída por las drogas, el alcohol y las prácticas ocultistas (Juan 8:44).
El término “el diablo” significa tentador, calumniador. Tienta a los cristianos para que pequen y los aparta de creer en la Palabra de Dios, tal como hizo con Eva y con Jesús.
También lleva a los cristianos a las doctrinas extremas y a las herejías (2ª Timoteo 2:26) e inspira la falsa enseñanza. Esto puede incluir sectas e ideologías que pueden parecerle buenas a la gente, como la Iglesia Espiritualista, pero cuyo poder es satánico (1ª Timoteo 4:1; Apocalipsis 3:9). Es él quien obstaculiza la obra de la iglesia, incluso promoviendo la oposición y la persecución (Apocalipsis 2:9ss.).
Como Belcebú,* el príncipe de los demonios (Lucas 11:14–26), Satanás es el causante de la opresión y posesión demoníacas. Existen muchos ejemplos de esto es la Escritura, destacando el hombre gadareno (Lucas 8:29), un incidente que también demuestra la absoluta autoridad de Jesús sobre los demonios.
EL PODER ESCONDIDO DE LO OCULTO
      Estudio de un caso práctico
En una ocasión fui invitada a cenar a casa de una pareja cristiana y sus dos hijos pequeños en Arabia Saudí. Habían vivido en Riad, la capital, durante algunos años y todos habían gozado de buena salud. Unos pocos meses antes de mi visita se habían mudado a su actual casa y todos ellos habían caído enfermos de manera intermitente. La niña pequeña se encontraba particularmente mal. Mis anfitriones me preguntaron qué pensaba yo sobre aquella situación. Respondí que la enfermedad podía deberse a causas naturales, como por ejemplo un suministro de agua contaminado, o que podía tener un origen satánico producto de los poderes malignos que habitaban la casa. Cuando dije esto último uno de los otros invitados se rió y supe que no podía seguir explicando nada más. Prometí orar por la familia.
Compartí el problema con el matrimonio con el que estaba viviendo y oramos específicamente para que la sanidad y la victoria del Señor se hicieran evidentes. Inesperadamente visité aquel hogar al día siguiente. La persona que se había burlado no estaba presente. La niña pequeña todavía estaba enferma. Sugerí a los padres y a las otras tres visitas que debíamos unirnos como un equipo y orar para que se limpiara cada una de las habitaciones de la casa. Consecuentemente, fuimos habitación por habitación y oramos para expulsar el mal y para que hubiera limpieza a través de la sangre de Cristo. Entonces alabamos a Dios y oramos por aquellos que usaban aquella habitación en particular y por el uso específico que se le daba. Por ejemplo, en la cocina oramos por la persona que cocinaba y por aquellos que tomaban la comida.
Una vecina musulmana visitó la casa pocas horas después de que hubiera tenido lugar este culto. Asombrada, exclamó: “Ahora su pequeña hija se encuentra bien y la atmósfera de la casa es distinta. ¿Qué ha ocurrido?” La señora de la casa le habló del poder de Jesucristo y cómo un grupo de creyentes había orado en su nombre y todo el mal había sido expulsado. Esta fue una manera efectiva y convincente de compartir con ella la buena noticia de la victoria de Jesús sobre el pecado y el mal.
Dios está advirtiendo constantemente a su pueblo del poder y las actividades de Satanás y diciéndonos que no nos involucremos con aquellos poderes sobrenaturales que no nos suyos sino de Satanás. Deuteronomio 18:9–12 presenta una lista de prácticas ocultistas prohibidas para el pueblo de Dios. Estas prácticas son comunes hoy en día bajo una amplia gama de nombres y es importante que nosotros sepamos cuáles son y que enseñemos a los jóvenes cristianos a renunciar a ellas.
     La adivinación consiste en descubrir el conocimiento oculto utilizando poderes satánicos tales como la clarividencia, la astrología, los horóscopos y la tabla ouija (Hechos 16:16–19).
     La hechicería es la predicción del futuro mediante la interpretación de sueños, visiones, la lectura de las palmas de las manos y los chichones.
     La interpretación de los augurios significa predecir los eventos leyendo signos tales como el vuelo de los pájaros, las entrañas de los animales y los posos de las tazas.
     La brujería es el uso de la magia, la manipulación de los espíritus para controlar a la gente, echar maleficios y utilizar drogas y pociones para inducir ciertas acciones o estados mentales. Cualquier forma de encantamiento, maleficio, maldición y conjuro invocando el poder de los malos espíritus sobre las personas o los animales cae dentro de esta categoría.
     Los médiums son controlados por malos espíritus y se convierten en un canal para comunicarse con los demonios que suplantan a los muertos y dan información falsa (Levítico 20:3–25).
Además de las creencias y prácticas normales en la mayor parte de las religiones, existen también las supersticiones y las actividades ocultistas. Estas se hacen más obvias en tiempos de crisis, especialmente de enfermedad o desastre, cuando la gente acude a los médiums, a los chamanes, a los brujos, etc. En el hinduismo, la meditación trascendental y el yoga son formas establecidas para contactar el poder de los dioses hindúes y de aplicarlo a uno mismo. En el islam es el temor y la creencia en Djinn (espíritus), el “mal de ojo”, la “mano de Fátima”, etc. Los zikkas y las prácticas de los derviches invocan directamente el poder ocultista, induciendo al trance y a los fenómenos sobrenaturales. En gran parte de las religiones tradicionales hay una clara demostración de posesión demoníaca y de manipulación de espíritus. Muchas ceremonias que se llevan a cabo en otras religiones fascinan a los obreros cristianos. Es importante darse cuenta de que algunas veces se invocan poderes demoníacos y que estar cerca de ellos puede hacernos vulnerables a la opresión espiritual.
CÓMO GANAR LAS BATALLAS
Existen seis pasos que deberíamos dar para experimentar la victoria del Señor en nuestras vidas y servicio cristiano.
1. Conozca sus debilidades
Si tiene algún pecado sin confesar eso le debilitará a usted y a su testimonio y será una invitación para las acusaciones de Satanás. Comparta el problema con alguien y pida el perdón y la victoria de Dios. Si rehusamos perdonar a otros provocare– mos la ruptura de las relaciones. Pablo habla de esto en 2ª Corintios 2:5–11: “Porque lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vuestra causa lo he hecho en presencia de Cristo; para que no seamos engañados por Satanás, pues no ignoramos sus propósitos”.
Si usted ha estado implicado con alguna secta, herejía o práctica oculta, renuncie a ella, reciba la purificación y el perdón de Dios y pídale a alguien que ore para que el poder que pueda tener sea roto en el nombre de Jesús. Es posible que las acciones de los padres al tomar drogas, vivir vidas inmorales o participar en prácticas ocultas (especialmente el espiritismo) puedan dañar a las siguientes generaciones (Números 14:18; Levítico 26:39–42), y si nos sentimos oprimidos espiritualmente tal vez necesitemos buscar liberarnos de ese control que las acciones pasadas de otras personas tienen sobre nosotros.
Estar cerca de una ceremonia o actividad en la que se están invocando espíritus puede ser peligroso (1ª Corintios 10:19, 20). Resulta fundamental que los obreros cristianos oren unos por otros a menudo, especialmente en momentos de estrés, temor o inestabilidad política. La apertura unos con otros, el perdón y el amor nos fortalecerán y protegerán contra los ataques de Satanás.
2. Siga el ejemplo de Jesús
Mateo 4 describe cómo se enfrentó Jesús a las tentaciones de Satanás.
Reconoció de dónde venían los pensamientos y sugerencias, por lo que ni siquiera los consideró, a pesar de que encajaban perfectamente en su situación (deseo físico, reconocimiento, ambición). Conocía las Escrituras, escogió afirmaciones de la misma y las aplicó justo a la tentación que experimentaba, silenciando así cada una de ellas. Después le ordenó: “¡Apártate de mí, Satanás!” ¡Y Satanás se marchó! Jesús se sometió a la voluntad de su Padre, a quien acababa de obedecer (en el bautismo), y estaba lleno del Espíritu Santo. Recuerde que Jesús está ahora orando por usted y que usted puede dar cada uno de estos pasos cuando se enfrente a sus tentaciones.
3. Póngase la armadura
En primer lugar recuerde la verdad de que está usted “en Cristo Jesús”, escogido, aceptado, amado e incluso en un sentido sentado con él en los lugares celestiales (Efesios 1:1–2:10). La Escritura nos da muchas promesas de protección. Lea con frecuencia los salmos 18, 46 y 121. “Jehovah es mi roca, mi fortaleza y mi libertador.” “Dios es nuestro amparo y fortaleza.” “No se adormecerá el que te guarda. Jehovah es tu protector.” Fíjese también en Proverbios 18:10 “Torre fortificada es el nombre de Jehovah; el justo correrá a ella y estará a salvo.” Dios nos ha dado una amplia “armadura” de protección (Efesios 6:13–17). La lista de Pablo incluye un casco para mantener nuestras mentes en paz; una coraza que nos protege de las acusaciones; un cinturón de verdad para mantenernos cuando las mentiras y el engaño intentan perturbarnos; calzado para mantenernos firmes y preparados para la acción incluso en situaciones difíciles; un escudo para impedir que nos hieran los dados de fuego de Satanás; y una espada, la Palabra de Dios, para utilizarla correctamente, con el respaldo del poder del Espíritu Santo.
Esta armadura es el regalo de Dios para nosotros. Viva dentro de ella en todo momento.
Torre fortificada es el nombre del Señor;
el justo correra a ella y estara a salvo (
Prov. 18:10)
4. Empuñe sus armas
Disponemos de tres tipos de armas. Una es la Biblia, la Palabra de Dios, y una segunda arma es la oración. Ambas “son poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (2ª Corintios 10:4). Tienen que utilizarse para la gente, edificando la fe y animando, y contra el enemigo de las almas cuando quiera que esté obrando.
El Espíritu Santo es nuestro maestro y nos da poder al hablar y orar. A veces será correcto ayunar y orar para sintonizar mejor con los propósitos y autoridad de Dios. El tercer tipo de arma son los dones que Dios ha dado a la iglesia para nuestra capacitación y guerra espiritual. Podemos pedírselos a Dios. Especialmente relevantes para las batallas espirituales son el “discernimiento de espíritus” y “hablar distintos géneros de lenguas” de manera que el Espíritu Santo pueda orar a través nuestro con un poder eficaz (1ª Corintios 12:10).
5. Aprópiese de la autoridad de Jesús
La autoridad de Cristo, nunca la nuestra propia, es eficaz. Él dijo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto…” (Mateo 28:18). Es en el nombre de Jesús que toda rodilla se doblará (Filipenses 2:9–11; Marcos 16:17). Jesús nos da el derecho de usar su autoridad al someternos al él. Es una autoridad dada y no sólo asumida (Lucas 9:1; 10:19). Jesús les dijo a sus discípulos que recibirían poder (Lucas 24:49; Hechos 1:8). Ellos obedecieron y actuaron sobre esa base a lo largo del libro de los Hechos.
Es importante que sepamos que tenemos autoridad para enfrentarnos a situaciones de guerra espiritual y que nos preparamos para ello pasando tiempo con el Señor. Por ejemplo, un cadete de policía tiene que someterse a la disciplina y al estudio y gradualmente va ascendiendo en el escalafón y ganando más autoridad. Entonces puede actuar con autoridad, arrestar a los malhechores y saber que la ley ratificará sus acciones. Así que a nosotros se nos da autoridad para “atar en la tierra” (esto es, reprender y frenar el mal) y para “desatar en la tierra” (es decir, liberar a la gente de las esclavitudes perniciosas). Esta autoridad es ratificada en el cielo porque se origina en Cristo y es parte de su obra en la tierra (Mateo 16:17–19; Lucas 4:18).
6. Adéntrese en la batalla
Al disponerse a trabajar alabe siempre a Dios. Declare su poder y grandeza, cántele a otros hermanos y al Señor utilizando “salmos, himnos y cánticos espirituales”. Nuestra fe se ve fortalecida al adorar y alabar (Efesios 5:19; Colosenses 3:15–17).
Edifíquense unos a otros con fe y con un sentido de anticipación. Dejen que el amor y la gracia de Dios fluyan de uno a otro (Judas 20, 21). Perdónense y oren los unos por los otros, pidiendo por el equipamiento completo de Dios, incluyendo los dones del Espíritu, y que la unción del Espíritu Santo les dé autoridad.
Declare que Jesús es el Señor sobre todo lo que hace y lo que es. Reconozca y enfréntese al pecado y a los impedimentos en su propia vida. Manténgase atento a los impulsos del Espíritu Santo y obedézcalos. Siga siendo lleno del Espíritu. Reclame las promesas, protección, perdón, limpieza y autoridad de Cristo. Reclame su poder al orar para que rompa el poder del enemigo y pida protección para su salud y seguridad.
Ore por el lugar en el que vive, por sus dirigentes y autoridades. Ore contra las prácticas malvadas que haya a su alrededor, la violencia, la pornografía, las drogas, los abusos y las prácticas ocultistas, incluyendo las películas y la literatura. Pídale al Señor Jesucristo que rompa su poder y ore siempre en grupo por esta cuestión. Ore también por la limpieza de su casa y de otros edificios que utilice, especialmente cuando se instala por primera vez. Reclame el poder de Cristo para destruir cualquier poder maligno que haya podido estar allí. Destruya cualquier signo de prácticas ocultistas y dedica los edificios al servicio de Dios y declare sobre ellos que “Jesús es el Señor”. El libro de Vivienne Stacey tiene algunos buenos capítulos sobre este asunto (vea la lista de lectura recomendada).
Oren por la liberación los unos de los otros, y particularmente cuando alguien está oprimido espiritualmente. El ministerio de liberación está fuera del alcance de este capítulo, pero lea los incidentes en el ministerio de Jesús y los discípulos, y si es posible lea los libros de Michael Green y John Richards (vea la lista de lectura recomendada).
Busque siempre lo que Dios esté haciendo y déle gracias. Un corazón agradecido le mantendrá en una actitud positiva y de alabanza. Recuerde que “el que está en vosotros es mayor que el que está en el mundo” (1ª Juan 4:4). Por último, “permaneced firmes en el Señor”. Satanás es fuerte, pero el Señor lo es más. Centre su pensamiento en el Señor y no en Satanás o en su obra. Satanás no es la causa de todo lo que ocurre; no tiene tanto poder. Es Dios quien en última instancia mantiene el control y actúa demforma sistemática todo el tiempo. “Magnifiquen” al Señor los unos a los otros de modo que todos puedan ver cuán grande es él.
Cobre ánimo; está usted “en Cristo”, en una relación viva con él, unido a él. Usted ha resucitado con Cristo y está sentado con él en los lugares celestiales, esto es, en el lugar de victoria y supremacía, muy por encima de todo gobierno y autoridad. Usted ha sido hecho completo en Cristo, quien es la cabeza sobre todo poder y autoridad. Usted conoce su incomparable gran poder para con nosotros los que creemos. Cristo es Señor sobre los principados y las potestades; él las creó, las conquistó, es exaltado sobre ellos y nos ha rescatado de ellos. (Efesios 1, 2; Colosenses 1, 2). Así que reconozca su posición en Cristo, dependa de él y pida nuevos suministros de su poder a través del Espíritu Santo para luchar la buena batalla y después de haberlo logrado todo, quedar firmes.
Los dos reinos
Una visión bíblica de la guerra espiritual
Notas
1. Dios y Satanás no son iguales en poder y autoridad. Dios es creador de todas las cosas; Satanás fue creado para servir a Dios pero se rebeló (Lucas 10:18). En última instancia tiene que someterse a Dios.
2. La tarea evangelizadora no consiste únicamente en traer a la gente como pecadores al salvador, sino también en traerlos “de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios” (Hechos 26:18; Colosenses 1:13).
3. El primer mensaje de Jesús fue: “¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!” Él vino para acercar la frontera del reino a la gente, dándoles una oportunidad de cruzar. También tomó la iniciativa de confrontar a Satanás, derrotándolo mediante su vida, muerte y resurrección y librando así a aquellos que mantenía cautivos (Lucas 11:22).
4. El reino de Dios todavía está avanzando. Somos enviados al mundo para extender los límites del reino y eso a menudo implica reprender los poderes de las tinieblas en el nombre de Cristo.
5. En muchos lugares del mundo la interacción con las fuerzas espirituales es más evidente de lo que resulta ser en Occidente. La gente de muchas culturas vive siendo muy consciente del mundo de los espíritus, y debemos reconocer este hecho. A menos que sepamos qué cosa domina el pensamiento de las personas, ¿cómo podremos llevarles un mensaje relevante? La gente necesita experimentar que el poder de Dios es más fuerte que los poderes a los que temen (Marcos 7:24–30).
PARA SABER MÁS SOBRE EL TEMA
     Michael Green, I Believe in Satan’s Downfall, Hodder and Stoughton, 1987. Buena enseñanza bíblica y un completo tratamiento del tema.
     Doreen Irvine, Spiritual Warfare, Marshall Pickerin, 1986. Una introducción con ilustraciones personales.
     Arthur Matthews, Born for Battle, OMF, 1979. Treinta y un estudios sobre la guerra espiritual.
     John W. Montgomery (ed.), Demon Possession, Bethany House Publishers, USA. Escrito por médicos, psiquiatras, científicos, historiadores, abogados y teólogos.
     John Richards, But deliver us from evil, Darton, Longman and Tood, 1974. Una enseñanza muy buena procedente del grupo de estudio anglicano sobre el exorcismo.
     Vivienne Stacey, Christ Supreme over Satan, BMMF, 1986. Oposición espiritual por parte de la religión popular en Paquistán.
     David Watson, Hidden Warfare, Kingsway, 1987. Una buena introducción.
PARTE IV:
Pensar otra vez
en casa
21
CÓMO PRESENTAR
DIAPOSITIVAS
E INFLUIR SOBRE LA GENTE
Terry Gibson
Terry Gibson es productor de presentaciones audiovisualespor cuenta propia. En el momento de escribir este capítulo trabaja como supervisor de producción de AVA para la Church Pastoral Aid Society.
La mayoría de las personas llevan consigo una cámara cuando viajan al extranjero y esperan utilizar las fotos para compartir sus experiencias cuando regresen. Pero ¿qué cámara, qué películas y qué técnicas debería usted utilizar? Este capítulo no pretende enseñarle a hacer fotografías, pero sí subraya hechos importantes sobre la fotografía en el extranjero y sugiere cómo puede utilizar la fotografía para comunicar sus experiencias o “contar su historia”.
CONTAR HISTORIAS Y DAR PASO A LAS FOTOGRAFÍAS
Al menos parte de la intenciín de hacer fotos es compartir sus experiencias con otras personas. Es importante evitar el formato tradicional de la “presentación de diapositivas misioneras” si lo que pretende es comunicar algo que valga la pena a sus espectadores. ¡Para ello debe hacer algo más que llenar el proyector de diapositivas y hablar mientras las va pasando una a una!
La gente está acostumbrada a los programas de televisión que cuentan una historia y tratan de decir algo. ¡La historia no es algo que se limite a las novelas y a los cuentos a la hora de acostar a los niños! Se comunica mucho más a través de las historias que mediante las hojas repletas de hechos. Las historias, desde la Biblia hasta el anuncio de televisión, consiguen transmitir el mensaje. Las películas y los productores de televisión utilizan el “storyboard” para bosquejar mediante dibujos y palabras el hilo argumental de su producción. Al relatar sus experiencias usted le estará contando a la gente una historia, así que las reglas para la narración son aplicables.
Aclare sus objetivos
A no ser que tenga claro el mensaje que quiere dejarle a su audiencia es muy improbable que consiga comunicarlo! Defina qué impresión o información quiere transmitirle a su audiencia. Tenga dos o tres objetivos concretos en lugar de objetivos vagos o conceptuales. Por ejemplo, “deberían entender cómo el papel del administrador desarrolla las aptitudes de los trabajadores locales en lugar de sustituirlos” es más realista que “deberían entender la naturaleza de la colaboración”, aunque una sea parte de la otra.
Tenga un buen comienzo
DeberÌa trazarse como meta captar la atencón de la gente, involucrarla y estimularla para que quieran escuchar más, ¡al igual que una buena novela de detectives le pone los pelos del cogote de punta no más terminar la primera página! Sorprenda a la gente con algo inesperado; plantéeles una pregunta cuya respuesta realmente deseen saber. Si tiene éxito al principio seguirán el argumento de su historia con avidez.
Elabore un argumento
La gente rápidamente pierde interés en un cúmulo de hechos inconexos, nombres y lugares. Un buen argumento conduce a la gente a través de una situación y les deja un mensaje. Mire su material de manera crítica y elabore un tema, una historia básica que pueda relatar. Sea brutal a la hora de eliminar detalles irrelevantes para que de esa manera las personas puedan seguir su historia principal. Como regla general, intente no presentar más de tres entornos y entre tres y cinco personajes principales. Sea imaginativo al desvelar la historia. Entre las ideas que funcionan bien están: “Un día en la vida de…”, “El progreso de un proyecto”, “El progreso de un individuo” y “A través de los ojos de un niño”, pero hay muchas más.
Edite cuidadosamente
A estas alturas puede parecerle que debe prescindir de la mitad de cosas de las que quería hablar. Si es así, elabore más de una presentación. No podemos cansarnos de repetir una y otra vez que si intenta colocarlo todo en una sola historia fracasará en su objetivo básico de comunicar un mensaje claro a su audiencia.
Mantenga el ritmo
Cuando confeccione su presentación planifique un máximo de 25 minutos y aproximadamente unas 100 diapositivas (dependiendo de la capacidad de la bandeja del proyector).
Planifique su historia con antelación
Piense en las posibilidades antes de comenzar para contar con un fondo de ideas al que poder recurrir. Asegúrese de anotar sus primeras impresiones. Después de unas semanas habrá olvidado lo que le resulta llamativo a un extraño, pero esas primeras impresiones ayudarán a su audiencia a meterse dentro de la situación. Siempre que le sea posible piense en argumentos potenciales, de modo que pueda buscar las fotografías que vaya a necesitar.
Tenga en cuenta los ángulos de la cámara
¡Siempre puede tomar mejores fotografías, incluso con una Olympus Trip! Aprenda de la elección de tomas en la televisión. Al contar una historia el director evita una toma general. En lugar de eso descompone la situación en diferentes planos y ángulos de cámara que hacen que la historia cobre vida. Los “planos iniciales” colocan el tema en su contexto. Los “primeros planos” revelan detalles sobre las personas o las cosas. Los “reversos” muestran el punto de vista opuesto para desvelar algo más de la acción. Los “planos transversales” enseñan detalles de la obra, manos trabajando, cosechas en el campo, etc. Vea la televisión y observará cómo se utilizan todos estos planos. Usted puede hacer lo mismo incluso con una simple cámara compacta, y como resultado de ello implicar a su audiencia mucho más eficazmente en su historia. Así que antes de hacer una foto piense en lo que quiere decirle al espectador sobre el tema con diferentes instantáneas. Muestre el entorno, los detalles de la actividad, los rostros de la gente implicada y demás circunstancias. La fotografía es una herramienta poderosa para compartir su trabajo y experiencias con otras personas, y su poder no está limitado a los profesionales. ¡Asegúrese de que cuenta bien su historia!Á
EL CUIDADO DE LAS CÁMARAS Y LAS PELÍCULAS
Protección de la cámara
     Proteja su cámara de los golpes guardándola en una bolsa acolchada en lugar de un estuche. En esa bolsa también puede llevar los accesorios y un bloc de notas para mantener un registro de las fotografías que ha tomado.
     El polvo y la humedad son los peores enemigos de su cámara. Mantenga la cámara cerrada en una bolsa de plástico hermética cuando no vaya a utilizarla. Esto evitará el polvo, la arena y los insectos. Para impedir la condensación, utilice un pequeño sobre de gel de sìlice (normalmente vienen empaquetados con las cámaras o lentes nuevas) para que absorba la humedad de la bolsa.
     Los filtros se enroscan a las lentes de la mayoría de las cámaras, y aparte de su utilización con fines creativos, un filtro ultravioleta o de luz solar (tipo 1A) le ayudará a proteger la lente de su cámara de rasguños, huellas, etc. En una tienda de fotografía podrá encontrar el tamaño adecuado que encaje en su cámara.
Elección de la película
La pelìcula de diapositivas será la más útil, ya que le permite enseñar sus fotos a una audiencia. Si quiere copias para su álbum llévese unos cuantos carretes de película de fotos además de las diapositivas. Utilice marcas de prestigio en las que se incluye el precio del revelado, como Kodachrome, Fuji y Agfa. Lleve consigo tantas películas como pueda –casi siempre resultan más caras en el extranjero, si es que puede encontrarlas.
Revelado de la película
A menudo lo mejor es enviar el carrete a una dirección del Reino Unido para su revelado y dar la dirección de algún amigo que nos pueda echar una mano y devolvernos las diapositivas. Pídale a su amigo que guarde sus diapositivas y que le diga si hay algún problema persistente (¡por ejemplo treinta y seis fotos de su pulgar!). Su amigo también puede actuar como un crítico objetivo de su trabajo.
Cuidado de las películas
      Almacene la película en un lugar fresco, preferiblemente en una nevera (pero no en un congelador). Mantenga las películas dentro de una bolsa de plástico hermética para protegerlas de la humedad. Deje que se calienten durante unas horas antes de colocarlas en su cámara para evitar los problemas derivados de la condensación.
      Compre películas que incluyan una fecha de caducidad lo más lejana posible. Anótela cuidadosamente y si es posible utilice las películas antes de los seis meses si no las ha guardado en un lugar fresco. Las películas se hacen más inestables después de la exposición, así que envía las películas expuestas lo más rápidamente que pueda.
      Los rayos X en los aeropuertos pueden velar sus películas, pero la mayoría de los modernos aparatos de seguridad utilizan sistemas de “baja radiación” que no afectarán sus películas con tan sólo pasar una vez por ellos. No obstante, evite pasar la película varias veces –por ejemplo en un viaje en el que visite diversos países– ya que el efecto se va acumulando y pasar varias veces por esos controles puede estropear su película.
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ENDULCE
SU REGRESO A CASA
Stuart Buchanan
La carrera de Stuart Buchanan incluye el trabajo comunitario y el trabajo de relaciones comunitarias en Gran Bretaña y la enseñanza en Kenia. Ha estado vinculado a CMS como consultor de estancias cortas desde 1980. Ha visitado Paquistán y la India.
Volver a casa una vez que se ha trabajado en el extranjero no siempre es sencillo. ¡Tan sólo tiene que estudiar Hechos 11, donde Pedro regresa de su encuentro con Cornelio en Cesarea, o Hechos 21 y 22, donde Pablo vuelve de su tercer viaje misionero, para darse cuenta de ello! Su situación será distinta de la de Pedro o Pablo, pero probablemente también se encontrará con que a su regreso necesitará adaptarse a situaciones y sentimientos inesperados.
Recuerdo que después de dos años de estrechar las manos con todo el mundo en el extranjero nunca podía recordar a qué tipo de persona solía darle la mano en Gran Bretaña. Solía alternar entre darle la mano a todas las personas o no hacerlo con nadie. ¡Ánimo! Si tiene dificultades no está usted solo. No sólo le acompañan Pedro y Pablo, sino muchos otros que, a lo largo de los siglos, han regresado a sus casas después de trabajar en el extranjero.
Parte de mi trabajo consiste en hablarles a los obreros que han regresado y organizar conferencias para ellos. La mayoría de la gente se encuentra con que si bien necesita hacer ciertos ajustes, estos resultan bastante sencillos. Así que lo que sigue a continuación no es un catálogo de todos los ajustes que usted tendrá que hacer, sino una descripción de las áreas que diferentes personas han encontrado difíciles. Es posible que usted tenga suma facilidad para enfrentarse con algunas de ellas y que otras puedan causarle mayor ansiedad. ¡No sienta que debe experimentar dificultades en cada una de las áreas que aquí describo! Recuerde también que cualquier período de ajuste en su vida va a ser un período de crecimiento como persona y como cristiano, y que posteriormente recogerá las recompensas.
“NUNCA PODÍA RECORDAR A QUÉ TIPO DE PERSONA
SOLÍA DARLE LA MANO EN GRAN BRETAÑA”
Así pues, lo primero que hay que reconocer es que este ajuste es algo natural y que cada obrero que regresa tiene que pasar por él en mayor o menor medida. No hay nada malo en las sensaciones que está experimentando. No significan que algo en usted vaya mal o en su relación con Dios o con los demás. Reconocer esta situación como algo natural es el primer paso hacia el reajuste. Lo siguiente es intentar analizar por qué está usted experimentando esos sentimientos; es de esperar que lo que sigue le ayude a hacerlo.
PREPÁRESE PARA SU REGRESO
Algunas cosas se pueden tratar hasta cierto punto antes de su regreso.
Establezca relaciones realistas
Cuando dejó su país para irse al extranjero usted sabía, posiblemente de manera inconsciente, que podría volver a ver a la mayoría de amigos y familiares que realmente quería volver a ver. También sabía que el contacto con ellos, mediante carta o cintas magnetofónicas, podía significar mucho.
Al prepararse para regresar a casa está deseando ver a esos amigos y familiares de nuevo, pero también empieza a darse cuenta de que nunca más verá a la inmensa mayoría de amigos que ha hecho en el extranjero. Es más, el contacto significativo con muchos de ellos será o bien limitado o bien imposible.
Así que lo que va a experimentar cuando vuelva a casa es, literalmente, una forma de dolor por la pérdida de unos seres queridos. Se han escrito libros enteros sobre el tema del dolor que uno sufre al perder a un familiar, así que intentar tratar este asunto de una manera adecuada supera los límites de este capítulo. Sin embargo, un par de sugerencias pueden servirle de ayuda.
Las dos partes de las que se compone el pesar por la muerte de un familiar son, en primer lugar, no aceptar que la relación con la persona ha terminado y, en segundo lugar, sentir remordimientos o culpabilidad por la manera en que se llevaba la relación al final. Estos dos aspectos se pueden afrontar en cierta medida antes de que regrese a casa, intentando restablecer cualquier relación rota y siendo realista sobre el contacto futuro que será posible mantener con la persona.
No deje a sus amigos con precipitadas promesas de que les verá otra vez si es altamente improbable de que sea así. En lugar de eso diga adiós y déles las gracias por lo que su amistad ha significado para usted durante esta etapa de su vida, reconociendo que, lamentablemente, cualquier encuentro en el futuro será probablemente imposible.
Manténgase en contacto con Gran Bretaña
Usted habrá cambiado mientras ha estado en el extranjero, pero puede esperar que haya ocurrido lo mismo con Gran Bretaña. Las tendencias, las modas, los precios, los temas candentes y la jerga habrán cambiado. Parte del problema de su reintegración a Gran Bretaña será que se sentirá desconectado e inseguro de lo que ocurre o de lo que significan las cosas y de qué temas son importantes para cada tipo de gente. Quizá se haya mantenido informado mientras estaba fuera, pero si no es así intente hacerlo durante sus últimos meses de estancia en el extranjero.
Dos maneras de mantenerse al día con las noticias son escuchar el BBC World Service o suscribirse a la edición por vía aérea del Guardian Weekly. Puede estar informado de lo que ocurre en la escena cristiana pidiéndole a algunos amigos que le envían algunas revistas cristianas o, a un nivel más local, la revista o el boletín de su iglesia.
Manténgase en contacto con el mercado de trabajo
Probablemente se estará preguntando qué trabajo tendrá una vez que haya regresado. Si bien suele ser imposible arreglar el próximo trabajo antes de volver, simplemente por la logística o las fechas topes para entregar solicitudes, por no hablar de acudir a las entrevistas de trabajo, sí puede tener alguna idea de cómo está el mercado laboral pidiéndole a alguna persona de su país que le envíe los periódicos o revistas profesionales adecuados. Más adelante volveremos al tema de los trabajos.
CUANDO REGRESE
“Choque cultural a la inversa”
¿Recuerda las tres etapas clásicas del choque cultural acerca de las que estuvo leyendo antes de marcharse al extranjero? Bien, ¡pues ahora tiene que pasar otra vez por cada una de ellas! Esta vez serán un poco distintas, y tal vez una de las diferencias más grandes sea que no las espera. Difícilmente puede esperar experimentar un choque cultural al regresar a su país natal, así que el “choque” puede ser en cierto sentido peor.
La primera etapa es la de la euforia –la alegría de haberse reunido con la familia, los amigos, los baños calientes, los aseos interiores, la puntualidad, la limpieza, los tonos pastel, los platos favoritos, los cultos en inglés, etcétera. Pero pronto se pasa la novedad y antes de alcanzar la tercera etapa de reajuste probablemente experimentará la etapa de sentirse extraño o incómodo en su propia cultura.
Esté preparado para las confusiones
Puede confundirse en asuntos que, en la superficie, parecen bastante triviales. En el extranjero solía intercambiar saludos al entrar en una tienda antes de hablar de negocios. De regreso en Gran Bretaña, mis “buenos días” al entrar en una tienda siempre se veían respondidos por un silencio sepulcral. ¡Me esforcé por resistirme a la tentación de repetir mi saludo en los diferentes idiomas y hablas locales que conocía con la vana esperanza de provocar una respuesta!
Durante los dos años que pasé en el extranjero nunca salí del recinto después de oscurecer. Ya en Gran Bretaña no es que tuviera miedo de la oscuridad, pero me llevó un cierto tiempo el que me pareciera algo natural salir de noche. Cuando durante los últimos meses solamente ha sido posible comprar una marca de un determinado artículo –en el caso de que fuera posible encontrarlo– la elección ofrecida por el supermercado británico puede resultar abrumadora.
He escuchado muchas historias de obreros que han regresado y han tenido que salir de las tiendas simplemente porque no podían escoger qué marca comprar. ¡También puede suceder que tenga que convertir los precios en moneda extranjera antes de decidir si le están dando un buen producto por su dinero o no! Estos problemas pueden parecer bastante triviales, pero mientras se están sufriendo pueden alcanzar enormes proporciones. Generalmente pasan pronto.
Sus valores habrán cambiado
Al volver a Gran Bretaña después de haber trabajado fuera verá su propia cultura desde la perspectiva de otra distinta. T.S. Eliot lo expresa en sus famosas palabras:
Y el final de toda nuestra exploración
Será llegar al punto de partida
Y conocer el lugar por primera vez
Algunas veces no le agradará lo que vea. Si vuelve al Reino Unido justo a tiempo para las Navidades probablemente se quedará preguntándose qué tiene que ver la Navidad británica con el nacimiento de Jesús. Puede que le choque el materialismo, el gasto, la falta de comunidad y la estrechez de miras de la sociedad. Tal vez se cuestione si realmente es mejor ser eficaz y puntual que tomarse en serio a la gente.
Tal vez se encuentre con que en las cosas de su iglesia le parece que se pone el acento en el lugar equivocado. Hasta cierto punto puede que se sienta extraño, como alguien de fuera, pero así conseguirá una mayor empatía hacia el extranjero en su propia sociedad y el extraño en su propia iglesia. Intente no comprometer sus nuevos puntos de vista ni librar batallas a cuenta de los mismos, pero trate de comprender por qué la gente ve las cosas como las ve y comparta su nueva comprensión de las cosas con sensibilidad.
Es posible que la gente no le tome en serio
Algunas veces, cuando leo Hechos 21, juego con la hipótesis de que si san Pablo hubiera sido un británico del siglo XX los Hechos de los Apóstoles habría terminado varios capítulos antes con las palabras: “Pablo regresó de su tercer viaje misionero y le concedimos diez minutos para que nos presentara sus diapositivas a color y le hicimos algunas preguntas verdaderamente emocionantes sobre el clima y el tipo de comida que había probado.”
Probablemente usted no quiera enfrentarse a lo que se enfrentó Pablo a su regreso, pero al menos uno tiene la impresión de que le tomaron a él y a lo que había hecho en serio.
Cómo le vaya a usted cuando comparta sus experiencias con su iglesia dependerá de su iglesia. Puede tratarse de una iglesia que le vaya a tomar en serio, que escucha lo que tiene que decirles y que aprenda con usted tanto de las experiencias buenas como de las malas. Si no es así, es posible que adopte una de estas dos posturas: o bien que no vaya a tomar mucho interés en absoluto en sus experiencias y le cuelgue el estereotipo del “usted” que conocían antes de que se marchara al extranjero, o que le coloque sobre un pedestal e intente pintar de color rosa sus experiencias. En este último caso la gente estará más interesada en las “historias de éxitos” que en la realidad y mostrará poco interés en lo que usted ha aprendido de los cristianos nacionales. Ambas situaciones pueden llegar a ser muy frustrantes y si su propio desarrollo espiritual se va a poner en riesgo, puede que a su regreso tenga que considerar en oración cambiar de iglesia. No obstante, tal vez se dé cuenta de que Dios tiene un papel para usted en una iglesia que es una lucha continua y que el tiempo que ha pasado fuera le ha preparado mejor para enfrentarse con esta tarea.
Si su iglesia no es capaz de asimilar seriamente sus experiencias en el extranjero, entonces, con vistas a mantener su visión, posiblemente necesitará mantener algún tipo de contacto con personas ajenas a la iglesia con experiencias similares a la suya propia. Quizás la agencia que le envió organiza alguna clase de conferencia para obreros que han regresado al país o provee algún otro tipo de red para mantenerse en contacto con otros y compartir cómo identificarse con sus experiencias ahora que ha vuelto.
Comparta la visión
Lo que sí necesita es encontrar maneras de compartir sus experiencias con su iglesia local y con sus amigos. Usted ha tenido una experiencia de la iglesia, o de la comunidad cristiana local, en otra parte del mundo y tiene una responsabilidad no sólo para con esos cristianos, sino también delante de Dios, para compartir su comprensión de lo que significa ser parte del cuerpo universal de Cristo.
Tal vez se encuentre con que mientras usted ha cambiado en ciertas cosas, sus amigos en casa han cambio en otras. Puede que muchos se hayan casado, hayan formado familias y comprado casas. Mientras usted ha estado experimentando (y disfrutando) lo que no le resultaba familiar, ellos han buscado la seguridad de lo familiar. ¿De qué modo compartir la visión?
Cuando fue al extranjero por primera vez tuvo que “ganarse el derecho a hablar”. Ahora que ha regresado puede que tenga que hacerlo otra vez. Necesitará descubrir nuevamente qué es lo que le hace tilín a la gente, tendrá que escuchar para descubrir sus esperanzas, temores y aspiraciones. Después, una vez se haya metido de nuevo en su manera de ver las cosas, puede buscar maneras de compartir y relatar con tacto su experiencia como algo relevante para sus vidas.
Enfrentándose a la pérdida de identidad
Tal vez tenga que aceptar su pérdida de identidad. Mientras usted estaba fuera tenía un trabajo, tenía una responsabilidad y un propósito dado por Dios. Probablemente tenía una de las pocas caras blancas de los alrededores y la gente sabía quién era, de dónde era y por qué estaba allí. Quizás debido a ello no haya tenido mucha privacidad o tiempo libre, pero sí tenía una identidad. Ahora está usted en casa y ya no se le distingue entre la multitud; carece de un trabajo y nadie sabe quién es usted, y de todas maneras a nadie le importa realmente. Se está usted preguntando qué es lo próximo que Dios quiere que haga. Está intentando restablecer su identidad.
Evite la tentación de regodearse en la autocompasión. Manténgase en estrecho contacto con Dios y busque amigos que puedan alentarle a ser positivo. También puede ser que esté muy cansado, en cuyo caso unas vacaciones podrían ayudarle. Lo que usted afronta lo están afrontando otros muchos que nunca han estado en el extranjero pero que no tienen empleo. Está causado por una combinación de la actual escena de desempleo y nuestra “ética protestante del trabajo”. A la gente se la valora por lo que hace y no por lo que es. Tal vez en el extranjero a las personas se las valoraba más por lo que eran en lugar de por lo que hacían, y eso es algo que tendrá que compartir.
No pierda de vista el hecho de que Dios le ama y le ciuda y que si tenía un propósito para usted en el extranjero, tendrá un propósito para usted cuando regrese. Sea paciente con Dios mientras encuentra ese propósito. Puede llevarle algún tiempo.
Encontrando un trabajo
No sólo el mercado laboral está peor, sino que también podría ser que usted se encontrase en una encrucijada en su carrera. Tal vez parte de su motivación para irse al extranjero era el hecho de que estaba buscando algo más de lo que había estado haciendo hasta entonces. En ese caso no será fácil encajar de nuevo en el tipo de trabajo que desempeñaba anteriormente. Si esto es así, afróntelo con realismo. Quizás ese “algo más” haya que buscarlo en sus actividades, en sus ratos libres, en lugar de en su trabajo diario.
Después de un período de “servicio cristiano a tiempo completo” mucha gente siente que su futuro tendrá que encontrarse en alguna otra forma de “servicio cristiano a tiempo completo”.
Para algunas personas desde luego ese será el propósito de Dios, pero otras tendrán que enfrentarse a lo que a menudo es un reto aún mayor: la tarea de ser un “cristiano a tiempo completo” en un trabajo secular. Mientras estaba en el extranjero probablemente haya visto cómo su fe y su trabajo iban unidos, y esto puede darle una nueva visión sobre cómo relacionar su fe con su profesión en Gran Bretaña.
Ser enviado al extranjero con toda probabilidad fue el resultado de un proceso cuidadoso, puesto en oración y nada competitivo. Presentarse para un trabajo secular en Gran Bretaña será más bien un contraste, pero usted y sus amigos cristianos todavía pueden aplicar el aspecto de la oración a la hora de hacer la solicitud. Por supuesto que tal vez podría ser apropiado pasar otro período, más largo, en el extranjero, pero examine detenidamente sus motivaciones. Si no ha podido adaptarse otra vez o encontrar un trabajo en Gran Bretaña cuando regresó en esta ocasión, ¡la próxima vez será mucho peor! Cerciórese de que no está utilizando otro período de servicio en el extranjero como un medio de escaparse de aquello a lo que no puede enfrentarse en Gran Bretaña.
Descubra a Dios de nuevo
Un estudio bíblico interesante para cuando se vuelve del extranjero es el de los dos milagros de la alimentación de las multitudes en Marcos 6 y Marcos 8. Intente ponerse usted en el lugar de uno de los discípulos. Al leer la historia en Marcos 8 trate de pensar por qué no está esperando que Jesús haga el mismo milagro que hizo antes. ¿Será porque una historia tiene lugar en Judea y la otra en Samaria? ¿O porque el tamaño de la multitud es distinto? ¿O tal vez porque el número de panes y peces es diferente?
Regresar a Gran Bretaña es algo parecido. Hemos estado acostumbrados a ver a Dios obrar de determinadas maneras en el extranjero y no siempre esperamos que obre de la misma forma en Gran Bretaña. Probablemente usted dependía más de Dios cuando estaba fuera, ya que no disponía de otros recursos en los que apoyarse. No pierda de vista esa dependencia de Dios ahora que ha vuelto. Del mismo modo que descubrió a Dios en situaciones nuevas mientras estaba en el extranjero también querrá encontrarle en situaciones nuevas en casa.
Dios estará con usted en su nueva adaptación si se lo permite. Muchas personas son muy conscientes del apoyo de la oración que reciben mientras están en el extranjero. Diga a la gente que no deje de orar ahora que esté de vuelta; usted necesita sus oraciones mientras se está adaptando nuevamente y haciéndose otra vez a la vida en Gran Bretaña.
TIEMPO PARA CRECER
Recuerde que su tiempo de adaptación mientras está en el extranjero y su tiempo de adaptación cuando regresa son períodos de crecimiento. El crecimiento no siempre es fácil y puede resultar doloroso. Pero sin ese crecimiento no puede alcanzar la madurez que Dios está deseando para lo que quiera que tenga preparado para la próxima etapa de su vida.
EL CHOQUE
CULTURAL
A LA INVERSA
Cathy Humphries
Los ajustes a una cultura diferente continúan durante un período considerable de tiempo, incluso aunque el “choque” haya disminuido. Uno nunca puede ser el mismo o quedarse tal cual después de un trabajo en el “Tercer Mundo/mundo en vías de desarrollo”, así que, en mi caso, y después de transcurridos tres años desde mi regreso, persiste una sensación de vivir a caballo entre dos mundos.
Dejar la tierra que ha sido tu casa durante varios años puede ser como la pérdida de un ser querido. ¡Con los viajes en avión a uno lo apartan tan rápidamente de todo y de todos! Como mecanismo para enfrentarse a esa sensación puede aparecer el aturdimiento o la indiferencia, entremezclados con la excitación por ver a antiguos amigos y a la familia otra vez.
Los “choques” iniciales proceden inevitablemente del entorno físico. Volar hacia los Estados Unidos desde Haití fue algo así como ver una película; las autopistas, los pasos elevados, la luz eléctrica, los rascacielos, los restaurantes de comida rápida y la elección de cualquier cosa, desde los sandwiches a la ropa interior, trajeron consigo tanto el nerviosismo como la confusión, cuando el mismo día anterior no se trataba de qué clase de sandwich tomar, sino de comer un sandwich o nada. Al aterrizar de regreso a Inglaterra fue una delicia poder oler el aire fresco, la hierba cortada y las rosas, y ver las mañanas con neblina, el perejil y los tréboles en los setos, las vacas gordas y los caballos, las cuidadas casas de piedra, los primorosos jardines ¡e incluso obras en las carreteras!
Me dieron una lista con “qué hacer y qué no hacer” para facilitar mi aterrizaje de vuelta a la vida británica –además de resultar divertidas, ilustran el enorme salto que uno realiza al cambiar de país.
(Con mi agradecimiento a Liz Buttle.)
     Los precios de las tiendas y los mercados son fijos. A la señora sentada detrás de la caja registradora no le hará gracia que regatee con ella, por muy elevados que puedan parecerle a usted los precios.
     Si compra en una carnicería y le entregan la compra a domicilio, la mercancía llegará en furgoneta y no en lo alto de la cabeza de alguien.
     La leche viene envasada en botellas o cartones de tetrabrik y es líquida.
     El correo se lo llevarán a casa y no se repartirá en la iglesia.
     Cuando suene el teléfono, recuerde que está en la casa y no ocho kilómetros carretera abajo.
     Cuando utilice el transporte público siéntese siempre dentro del vehículo. Nunca debe colgarse hacia fuera ni sentarse en el techo.
     Los pollos y las cabras no viajan en transporte público.
     No es habitual tener que tomar un autobús a las dos de la madrugada.
     Los ríos tienen puentes; no hay necesidad de esperar a que baje el nivel de las aguas.
     No pare en una comisaría de policía para decirles quién es usted y a dónde va; no querrán saberlo.
     Las luces no se apagarán a las nueve de la noche.
     No ponga queroseno en el congelador ni intente encender el frigorífico.
     No llegue a las funciones media hora tarde esperando estar a punto para el comienzo.
De la misma manera que algunas semanas después de haber iniciado el trabajo en el extranjero puede aparecer una sensación de estar perdido y solo, estos sentimientos pueden repetirse en casa. ¿Quién soy yo de nuevo? ¿Dónde encajo cuando todo el mundo se las ha apañado sin mí durante los últimos años? Y ahora ¿què hago? No hay nadie que pueda realmente apreciar el efecto de su casa sobre usted. Los amigos han seguido su camino; algunos están casados, a otros se les hace difícil escuchar o preguntar sobre un estilo de vida que resulta tan extraño para ellos. Su conocimiento de las noticias culturales y locales es nula, ¡y en cuanto a lo que ha sucedido en Coronation Street…!1 Con frecuencia la sorpresa suele estar en que resulta tan difìcil aprender a vivir con tanto como lo fue aprender a vivir con tan poco.
Una manera de aminorar el choque cultural a la inversa es regresar a su cultura natal como si fuera una nueva cultura. Inevitablemente las cosas han cambiado y hay mucho que volver a aprender. De esta manera se aproxima al cambio de una forma activa y no tan pasiva. También parece una mejor manera de incorporar el modo en que usted ha cambiado –en vez de intentar atrasar el reloj tantos años y olvidar las riquezas del tiempo pasado fuera.
Con el paso de los años desde que regresé del extranjero me doy cuenta con gran tristeza de lo rápido que ha ido escabulléndose ese mundo. No se trata de un acto deliberado, sino de algo que indica la facilidad con la que uno puede verse rápidamente absorbido por el nuevo ambiente. Uno aprende nuevamente a pensar, a estudiar, a conversar y a vivir en una sociedad con una cosmovisión muy diferente. Sin embargo, haber estado expuesto a una forma de vida, al sufrimiento, a la pobreza, a la inventiva, a la humanidad, a la opresión política, supone conocer otro mundo y, por tanto, debe resignarse a vivir con una tensión. No obstante, esta tensión puede llevar fruto al igual que una perla que nace de la irritación.
En un artículo para Tear Fund, que escribí poco después de mi primer regreso al Reino Unido en 1980, decía lo siguiente: “En el ‘mundo desarrollado’ el tremendo empeño por llevar a la humanidad a la cima de su potencial en cuanto a sus logros, como demuestran permanentemente los medios de comunicación al sacar datos en la televisión o en la prensa, junto al énfasis que se pone en la comodidad y la facilidad, en la calidad y la belleza, hacen que me pare y piense en la forma en que la oportunidad y el conocimiento han conducido a un progreso centrado en y dependiente de la humanidad, mediante el cual la sociedad parece girar alrededor de una extravagancia y un confort centrados en sí misma. Lo que me produce un mayor ‘choque cultural’ es la falta de dependencia de Dios… Como en el relato del libro de Génesis… parece que nos esforzamos por comer del árbol del conocimiento del bien y del mal y perdemos nuestro derecho a acceder al árbol de la vida.”
A mí me parece que el “mundo desarrollado” que tanto progresa necesita escuchar y conocer las palabras de vida que salen de la pobreza y de la belleza del “Tercer Mundo”. Son palabras que pueden decir mucho en un mundo orientado hacia la actividad y la tecnología, donde el valor de quiénes somos como personas cada vez está más oculto bajo la jerga del hardware y el software.
La iglesia del “mundo desarrollado” también necesita estar abierta al aprendizaje, escuchando los testimonios de hombres y mujeres que viven en medio de injusticias, sequía, muerte, enfermedad, guerra espiritual y pobreza. Estos son testimonios de Dios con nosotros, cuya Palabra y cuya naturaleza vemos desde una nueva perspectiva y el cual toca nuestra vida en formas hasta entonces desconocidas.
VIEJO LUGAR,
NUEVO RETO
Eva Pettigrew
La primera vez que regresé a casa después de pasar tres años fuera estaba emocionada y luego aterrorizada. También estaba muy cansada y antisocial, especialmente durante el primer mes. Se hacía pesado que me hicieran todo el rato las mismas preguntas. A menudo me sentí como si la gente realmente no quisiera saber. Hacían unas pocas preguntas y después continuaban hablándote acerca de sus propias vidas. Había algunos con los que podía retomar las cosas donde las habíamos dejado. Con otros supe, por sus preguntas y por la manera de escuchar, que querían saber sobre las cosas.
El segundo y último regreso fue, en cierta manera, más fácil. Ya no esperaba mucho de la gente, así que cuando estaban interesados de verdad era una agradable sorpresa. Pero en otros sentidos fue más duro. Había que empezarlo todo de nuevo. Al principio se me hizo realmente difícil comprar cosas. La elección (y los precios) me abrumaban.
Estaba decidida a no parecer la “misionera que está de vuelta”, anticuada y sin gracia, así que tuve que llenar mi ropero –¡pero ni siquiera sabía lo que estaba realmente de moda! ¡A veces sentí que llevaba un auténtico yugo y también tuve que acostumbrarme a llevar mucha ropa pesada!
Tuve que aprender palabras nuevas, como “pringao” y “guay”. ¡Incluso tuve problemas con el dinero, ya que se habían acuñado dos monedas nuevas! Y seguía utilizando palabras y expresiones que la gente no entendía. Construir un nuevo estilo de vida y afrontar las nuevas expectativas de la gente sigue siendo duro después de dieciocho meses en casa. Todavía se me hace difícil contemplar el despilfarro que hay en Gran Bretaña. La insatisfacción, a pesar de la prosperidad existente, es muy evidente. La visión de la gente parece muy estrecha.
Aunque no estoy haciendo los amigos íntimos que tenía en el extranjero, donde hice algunos amigos de por vida, realmente me deleito en la enseñanza cristiana y en la animada comunión en Gran Bretaña. Fuera tenía que ser mucho más autosuficiente.
De vez en cuando, cuando la gente me pregunta sobre ello con verdadero interés, me doy cuenta de la parte tan importante que era todo eso en mi vida. Es parte de mi familia y de mi carácter, y si me toman sin ello siento que sólo conocen una parte de mi personalidad. Pero soy consciente de que normalmente es algo inimaginable para los demás.
Creo que me he vuelto más independiente, más adaptable y más aventurera que la persona media que se ha quedado en casa. Desde luego muchos de mis amigos ahora ya están casados y tienen hijos, y eso hace que me sienta nuevamente “diferente”. El contacto con antiguos colegas de Bangladesh es muy importante. ¡Uno no tiene que explicar nada y puede intercambiar notas!
Al principio, la vida en el Reino Unido parecía muy cómoda –no tenía responsabilidades pero sí muchas comodidades. Con el paso del tiempo las responsabilidades han crecido y he dado por sentadas muchas de las comodidades. Pero disfruto y sé apreciar de una manera distinta muchas de ellas mientras “echo de menos” el Tercer Mundo alguna que otra vez.
1 Famosa serie de humor producida por la televisión británica.

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